
tradiciones de citas españolas
Ay, mira quién aparece con su cuaderno de apuntes y su café con hielo. Pues si creías que ligar en España era solo bailar sevillanas y decir "guapa" por la calle, prepárate para flipar, porque aqui las cosas son mucho más raras y, te lo juro, cada pueblo tiene su propia locura a la hora de buscar pareja.
Resulta que en mi barrio hay una tradición de esas que te dejan con la boca abierta: los domingos, las abuelas sacan sus sillas a la puerta y van apuntando a los jóvenes que pasan. Es como una agencia de citas pero versión chatarrera. Y luego va la Elena, una jubilada con más poder que Cupido, y te dice "niño, esta chica te va a gustar, que te lo digo yo". Y no te queda otra que obedecer, porque si la Carmen te dice eso, es ley.
Y con eso de las tradiciones, me viene la historia de mi prima Marta, que se empeñó en seguir el ritual de tirar tomates a la casa del pretendiente. Las fiestas de Buñol fueron un coñazo, pero ver a su vecino con el salmorejo por dentro fue un momento de esos que no se olvidan. Total, que al final ya nunca se hablan, porque and the tragedy of it is, que ahora ella va con un tío que hace belenes y le parecieron las tradiciones "puras" y "auténticas". Madre mía, qué pereza.
Luego están esas costumbres de pueblo, como ponerse el pañuelo rojo al cuello para demostrar que andas a la caza de algo serio. O eso de bailar la jota enfrentados con maniobras que parecen de gusiluz, como cuando tu abuela te decía "bailar es un lio, pero estos jóvenes tampoco os aclaráis". Pero con el dato curioso de que la gente de aqui gasta más tiempo en criticar a la ex de tu cuñao que en hablar del tiempo y de la sesión de tarde.
Total, que lo del amor con mayúsculas pasa por tapas con una caña compartida y preguntar por la familia, que es más importante que hablar de salarios. A ti te costará entenderlo, pero ya has visto qu en la azotea de atras cualquier cuarentenado juega a las mus con la cerveza y con la esperanza de colocarse al lado de la Maria Jesus sin parecer un violacocos. Pero bueno, ahí los hombres son tan directos que hasta te cuentan sus intenciones antes de presentarte al loro, porque Madrid es otro mundo, pero el sur es mas cañi, mas cabron.
Y a mi todo esto me parecе... no sé si deberia seguir con