
primer mensaje perfecto
¡Hola mi gente guapa! ¿Qué tal estáis? Hoy me he levantao con una alegría tremenda, no sé si es el sol o que ayer me tomé un café doble de más, pero estoy con unas ganas de contaros cosas que no veáis. Así que nada, hoy os traigo el tema del millón: cómo escribir ese primer mensaje perfecto, ese que hace que el otro tío o tía pique y no te deje en visto.
Escuchadme, porque esto es una cosa seria. Os voy a contar una cosa que me pasó a mí en una app de esas. Yo, con toda mi miel, le escribo a un tío que me parecía la hostia, con una pinta de majo total. Y le suelto el típico cliché de "hola, ¿qué tal?". Respuesta. NADA, cero patatero. Y yo flipando, claro. Pero luego, al día siguiente, me dio por cambiar el enfoque, y en vez de saludar le pregunté algo random, como qué tipo de tapas prefería porque tenía un debate abierto con mi primo. Y me respondió enseguida, o sea, tiros y trozos. Resulta que el tío es un foodie de cuidado.
Y es que el truco no es complicao, en serio. Olvidaos del "guapa" genérico o del "hola, ¿estudias o trabajas?" que es de protocolo. Eso aburre al personal que da gustirrinín. La gente está hasta el moño de mensajes sosos. Tienes que meter algo de tu personalidad, un toque de humor súper cortito, hasta una broma que te hayan contado esa mañana. Cielo, que si tu primer mensaje es un coñazo, ¿para qué va a querer él or ella seguir hablando contigo? Y si no te contesta, pues tampoco pasa na, tío, ¿no? Hay muchos peces en el mar o eso dicen.
Ah, y otra cosa que aprendí por las malas: no seas pesaíto. Un mensaje y ya. Y, dos como mucho. Porque si la otra parte quiere, te responde, y si no, pues allá ella. No te pongas a mandarle cinco o seis seguidos, que pareces un loco de atar o un desesperao. Se trata de molar, de parecer interesante y con tu movida.
Pero... ojo, que esto tiene su truco. Una frase con una preguntita al final es oro puro. ¿Que no sabes qué preguntar? Pues fíjate en su perfil, en la foto, en su insta. A ella le gusta el senderismo, pues pregúntale por una ruta guay. Él lleva una camiseta de una banda rara, pues dilo. Hay que darle su contexto al otro para que se explaye, que se sienta importante. Dicen que a la gente le encanta hablar de sí misma. Por eso.
Es curioso como muchas veces no va de escribir una tesis, un testamento largo y lioso. Al contrario, a veces mejor algo corto y con gancho, que diga "ole, este tío es mi gente". Porque si le hablas de fútbol sin que le guste el deporte, claro que no te va bien. Tienes que ir a su liga, a su cancha. Y me diréis vosotros, ¿y qué pasa con los tímidos? Vergüenza cero, os digo, que lo peor que podeis decir es "lo siento, yo es que soy así de timídisimo". Eso no vende. Quitémonos el miedo.
Y luego está el tema del tiempo de respuesta. Que si tarda, que si contesta cortante con un "jajaja". Los mandamientos del mío. No te rayes ni le des más coces al asunto, que estorba. Pasa del asunto el resto del día o de la semana y a otra cosa, mariposa. La vida sigue. No os comáis el coco amigos consentidos que parece que no tengáis cosas que hacer.
Un poco de estilo no deja a nadie indiferente, cielo. Usa frases que rompan el hielo, tipo: "No sabía a quién espiar, así que he decidido que sigas en mi radar". Un toque canalla. Puede funcionar o puede mandarte a freír espárragos. Pero es de lo que va. Todo esto es como una sandía, por fuera parece dura, y por dentro está roja eh?
Venga, contadme de vosotros. ¿Que tal os funciona? ¿Algún truco de estos que yo no se?, me gusta aprender de la lista. Ah, mira, que me fuerzo a cambiar de tema totalmente, he visto a una chica con su perrito en la cafetería y es que el perrito en cuestión es un chihuahua con mucha gracia. Podría estar todo el santo día aquí con esto del ligue moderno.
Y es que somos tan contradiócsicos, dale al clic de conectar con alguien pero a la hora de hacerlo no hay quien le eché un huevo duro. Te juro que lo leo y pienso “guau y estos”. Fijo que hay millones de solteros donde