Vale, cielo, sentaros que os voy a contar la verdad del universo, o sea, lo de saber si el tío es el indicao. Todos hemos estado ahí, con el corazón flipando y la cabeza hecha un lío, preguntándonos si ese majo que ronca y deja la toalla en el suelo es el bueno o solo un capricho. Yo he tenido más relaciones que Benidorm tiene turistas en agosto, y mira que he dado tumbos, eh. Pero al final, después de tanto desastre y algún que otro yuyu, he sacado mis propias conclusiones. Y os las voy a dar con la boca pequeña, porque de esto ni Dios sabe la verdad entera. Una, no es el indicado si te esconde el móvil como si fuera la fórmula de la Coca-Cola. La confianza es la base, tío. Y no me refiero a mirarle el historial, que eso es de enferma, sino a la sensación de que no te está contando un folletín. Si notas que hay algo raro, es que lo hay. Y. Pero la tontería de los "signos del zodiaco" y las "llamas gemelas" no os la compro ni de coña. A mí me tocó un sagitario que era más falso que un euro de madera, y a mi amiga la Paqui un virgo que era un santo. Vamos, que la astrología para el amor es como ponerle una tirita a una pierna rota, no arregla nada de lo que importa de verdad. Lo que mola es que te rías con él cuando pisáis una caca de perro en el parque, aunque luego os tengáis que limpiar el zapato con hierba. Eso es amor, ¿no? O al menos es complicidad, que es casi lo mismo. Otra señal clarísima: te presenta a su madre sin que tú tengas que amenazarle con la tijera. No me vale eso de "ya conocerás a mi familia cuando haga falta", porque si te quiere de verdad, no espera a que las cosas se pongan serias. Me pasó con el ex, que estuvo dos años sin llevarme a la comida de Navidad y luego apareció con un anillo de compromiso. Lo dejé antes de probar el turrón, fijaos. Porque, claro, si no me deja entrar en su vida entera, ¿qué pinta yo allí? Solo fachada y postureo, y con la que está cayendo no estoy pa jueguecitos. Hay un comentario de una lectora que me decía: "Mari, y si es tonto pero bueno, ¿eso vale?". Mira, corazón, hay que diferenciar entre el tonto follonero y el tonto soso. El primero te hará la vida imposible, y el segundo te hará dormir a las diez de la noche. Ninguno me va, la verdad. Yo quiero a alguien con el que pueda tontear en el sofá viendo una de terror y que no se duerma a mitad de peli. Esa es mi prueba del algodón, oiga. Y luego está el tema del dinero, que ahora cambiando de tema, que me he quedado sin… porque el otro día en el súper las fabadas estaban a precio de oro, una barbaridad. En fin, que el indicado lo sabrás porque todo ese miedo que llevas dentro se convierte en algo como un calorcito. N