Vale, mira, me he levantao con el pie izquierdo y necesito soltarlo por escrito. Así que voy a hablar de ese tema que todas hemos masticado mil veces con las amigas: saber si le gustas a un tio. Porque a ver, yo llevo una semana dándole vueltas a un majo de mi gimnasio que me mira más que a las pesas. Y no sé, igual soy yo que me lo monto en mi cabeza, pero hay señales que no engañan. Primero, el contacto visual. A este tio le pillo mirándome en el espejo del gimnasio mientras hace bíceps. Y cuando lo descubro, él desvía la vista al suelo. Eso es clásico, ¿sabes? Como cuando de cría te escondías detrás de la cortina para espiar al niño que te gustaba. Y oh, otro día me pidió que le sujetara la botella de agua. No es gran cosa, pero lo dijo con una sonrisa tonta. Segundo, las conversaciones largas. Que si el entrenamiento de hoy, que si la proteína, que si el finde qué planes. El otro día me estuvo hablando de su serie favorita durante diez minutos. Nadie hace eso con una desconocida. Ay, y otra cosa: te toca en broma. Un codazo en el brazo, un empujón leve en el hombro. esos detalles pequeños no se hacen con cualquiera. Pero luego, claro, está el móvil. ¿Pones el móvil boca abajo cuando estás con quien te gusta? Exacto, yo lo hago. Y él lo hace. Eso significa que quiere atención, no pantallas. Tercero, los celos (aunque sea marrones). Un día me acerco a hablar con el monitor y él se queda un poco cortante. Y no es celoso, me da igual. pero borro los mensajes y me cambia el humor... No es sano, lo sé, pero ahí está. Y otra cosa que noto: me pregunta si he visto tal peli, si he probado ese restaurante. Es como si quisiera saber mi mundo. Aunque él vive en su burbuja de proteínas. Ha, ha. Vale, ahora un par de cosas que NO son señal de nada, por si te estás flipando: que te siga en instagram o que te dé me gusta, no cuenta. Eso lo hacen todos. Tampoco es señal que te pida salir con su grupo de amigos, porque a veces es compasión piadosa. Y ojo, que te mire los labios mientras hablas, eso puede ser porque le gustes o porque tiene el coco en otro lado, pero vamos, que a mi corazón le gusta verlo así. Ahora, cuenta tu experiencia, porque yo tengo una mía de hace un año. Un tío que me tiraba de muleta cada día en la academia de baile, me achuchaba al despedirse y hasta me escribió un poema a un chat. Todo oculto, todo indirectas. Y nada, es que llevo una piedra en el pecho a veces, fastidio. Pero en mi caso, no salió bien. Resulta que era un pesado que saludaba igual a todas. Vale flipó él, jaja. Y cambiando de tema, he leído un comentario de una chica que decía que su ligue le mira el pelo todo el rato. Bueno, eso es buena pasta, ¿eh? Si te toca un mechón disimulando que te quita una mancha, amiga, esto está en marcha. Así que si que le gustas, solo te digo que lo disfrutes, pero con cabeza, porque no quiero ver más corazones rotos, que ya tenemos una crisis encima. O sea, que si el pavo hace estas cosas contigo, vas de lujo. Pero no te tires a la piscina de cabeza, tú flirtea, sonríe y deja que él de el siguiente paso. Yo mientras, sigo con el del gym. Bueno, ya me dirás que opinas, pero yo creo que en esto hay mucho de pescar a que se p