Vale, tíos, sentaos que os voy a contar la película de mi último intento de cita sin que me sangren las cuentas. Resulta que llevaba dos semanas flipando con un majo del gimnasio, y cuando por fin me dijo de salir, me entró el panico de pensar en pagar 40 pavos por dos copas y un sitio con música que no nos dejaba ni hablar. Y se me ocurrió la genialidad: un paseo por el mercadillo del barrio, de esos que huelen a churros y a ropa vieja, con la luna de testigo y un bocata de calamares pa’ compartir. La primera frase que me soltó fue "¿tú siempre eres así de..." y lo dejó en el aire, como si yo fuera un misterio, y yo ni me inmuté. Pero lo mejor fue cuando nos sentamos en un banco a ver pasar a la gente, y me dijo que su ex nunca le habría propuesto algo tan “simple”, como si simple fuera un insulto, pero yo le solté que lo simple es lo que te deja espacio pa’ lo bueno. Porque, al final, ¿qué es una cita sino una excusa pa’ reírse de tus propios fallos? Y entre risa y risa, le confesé que una vez me dejaron plantada en un sitio de esos "elegantes" y acabé yo sola pidiendo una tarta entera pa’ mi, y el tío me miró como si yo fuera la monda. La chispa estaba ahí, te lo juro, sin necesidad de restaurante con velas ni un show de esos caros. Luego me fui al baño del mercadillo y pensé: "¿en qué momento hemos perdido el norte con lo de las citas?"; con tal de impresionar, la gente se deja la mitad del sueldo en cosas que ni recuerdas (yo una vez pagué por un sitio que ponía mini hamburguesas y me dijeron que era "arte culinario", y salí con más hambre que antes). Y nada, que al final me di cuenta de que la clave es la originalidad barata: llevarle a alguien a un sitio con encanto, contarle esa historia que te avergüenza pero que te hace humano, o regalarle un cd que le compraste por 2 euros en la feria. La gente se queda con la sensación, no con el precio, cariño, no te lo pienses mas. Pero, ¿sabes qué? Al final no me enrollé con el tio, porque me empezó a hablar del fondo de inversion de su primo y me di el piro lateral (si, esquivo como puedo). Aunque, oye, esa caminata fue guay, ¿no es lo que importa? Yo te digo: baja ese listón, sube las ganas de conocer al otro, y que el bolsillo no se resienta. Con un helado en el parque, o viendo las luces de la ciudad desde un puente, tú me dirás. Eso si, preparate pa' los mosquitos. Y si el plan es ir a un museo en el día de gratis... pos vamos pero eso temprano que luego hay cola que no veas... Me ha dejado pensando lo del primo porque ahora mi ex me acaba de escribir, "que si podemos hablar" y yo... (perdon que se ha cortao la bateria)