...y ahi me di cuenta que el placer de echarle la culpa a otro es mas grande que el de comer un chocolate caliente en invierno, tio. El otro dia mi prima otra vez, la del post anterior, me dejo su coche y lo raye, y en vez de decirle la verdad le dije que un gato enorme habia cruzado corriendo y que no pude frenar. Vale. La culpa se me pego a los dedos como caramelo, pero su cara de "pobrecita yo" me hizo flipar mas que el arrepentimiento. Cielo, tu alguna vez has convertido un pequeño desastre en una obra de teatro solo para no cargar con la bronca? Porque yo hasta le puse nombre al gato, le dije que era el de la vecina del tercero, un tal Don Bigotes. Lo mejor es que luego dormi como una bendita, sin remordimientos. Asi que ya ves, la conciencia es como la ropa de marca: todo el mundo la quiere pero nadie la paga. Chévere. Oye, y hablando de placeres culpables, a mi me encanta ver capitulos de series tontas hasta las 3am sabiendo que al dia siguiente me arrepiento... como de esa vez que le conte a mi ex que su regalo me encantaba cuando lo habia tirado a la basura. Eso es arte, guapo.